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martes, 11 de diciembre de 2012

PRIMER GOLPE

PRIMER GOLPE

José Cretario ABC, Domingo 8-10-2006


Hay fotos que son como instantes congelados en el tiempo. Aunque aquello que captó la cámara ocurriera hace mucho, ese retrato que ha conseguido sobrepasar la barrera del papel, esa imagen, sigue ocurriendo, está pasando, nunca dejará de existir. Guardamos en la memoria una foto de José Ariza Mancera sacando un paso que no se ve. El encuadre enmarca fundamentalmente el rostro del capataz, corbata floja, cuellos desabrochados, adornado de una mueca de tremendo sufrimiento en el trance de la salida de San Esteban en el año 67. Junto a él, Ariza el Viejo, picos de la camisa levantados, midiendo con la mirada la geometría de lo imposible. Esa foto, con distintos rostros aunque con los mismos apellidos va a volver a repetirse si Dios quiere el próximo Martes Santo porque los Ariza han sido llamados de nuevo para sacar San Esteban.

Es importante lo que le está pasando a esta familia de capataces que hace tiempo llegó al paraíso de los mitos. Desde que hace años dejaron de sacar al Gran Poder parecía que el infortunio se había instalado en la trayectoria. De haber tenido trabajo todos los días de la semana, con su cuadrilla de profesionales , su quehacer ahora se limitaba a sacar los pasos de su cofradía, La O, y de la Soledad de San Lorenzo. Pero este año parece que los hados se han confabulado para que las cosas vuelvan a ser como antes. En nada de tiempo dos hermandades, La Hiniesta y esta semana San Esteban, le han encargado la dirección de sus cuadrillas. Lo de la Hiniesta ya lo contamos y lo de San esteban ha sido simplemente que de un tiempo a esta parte no se ha estado satisfecho con el estilo de andar de unos pasos que sin ir mal, en ocasiones traspasaban la línea de lo permisible y a veces la de lo decoroso.

Creen en la Puerta de Carmona que con los Ariza, la disciplina , virtud fundamental para que una cuadrilla de costaleros marche de manera adecuada, pueda recuperarse. La saga por tanto está renaciendo. Dicen que hay más gente llamándoles pero esto de ir de nuevo a la puerta ojival tiene no sólo prosa sino también verso. Porque mientras haya existido esa foto, los Ariza, en realidad, nunca han dejado de sacar la cofradía de San Esteban.



viernes, 3 de agosto de 2012

ARIZA, DECANO Y CAPATAZ REAL

CUARESMA HISPALENSE (Abc 3-3-1963)

El padre Cué escribió un día: “Sevilla ha creado un rito y una liturgia suya en la salida y entrada de sus pasos; y de esta liturgia es el capataz el maestro de ceremonias.”


Capataz, almirante de los “pasos”; guía y timonel de los “pasos”. Almirante sin entorchados, está aquí, en su casa trianera, don Rafael Ariza Aguirre, ochenta y un años de edad. Con él, José Ariza Mancera, cincuenta y tres años, hijo; Rafael Ariza Sánchez, veinticinco años, nieto; José Ariza Sánchez, dieciocho años, nieto. Todos sevillanos: Todos, trianeros. Todos capataces.

Pero sólo figura el anciano, Su hijo y nietos son sus suplentes “aficionados”. Que diría el buen vejete, al que el pese de los años encorvó la espalda, pero le acentuó la sonrisa, la ilusión, el amor a su cargo, el cariño inmenso –que es altar constante de fe- a sus Cristos y a sus Virgenes.

Están los cuatro aquí, en Triana. Pero sólo habla el capataz veterano.

-Todos los días de la Semana Mayor sacamos “pasos”. Me lo dice con orgullo, con santo orgullo.

-Don Rafael: ¿Para ser buen capataz?

-Hay que tener buena sangre y buenos discípulos.

-Sangre le sobra a usted, pero, ¿y buenos alumnos?.

-Aquí están los míos. Con nueve años mandó mi nieto el “paso” de la O.

- ¿Y usted?

-Yo comencé de costalero en La Estrella. Canela era mi capataz. Tenía yo dieciocho años. Ya han pasado sesenta y tres.

-¿Es usted decano de los capataces?

-Lo soy. Y, además, capataz real.

-¿Motivo?

-Su majestad el Rey Don Alfonso XIII presidió en 1930 el “paso” de la Victoria de las Cigarreras. Yo llevaba el paso. Recuerdo que el Rey me preguntó que distancia podían andar los costaleros, cargados.

-¿Qué le respondió?

-Que la que él quisiera: 50, 60, hasta cien metros.

-¿El mejor capataz de todos los tiempos?

-Rafael Franco Luque. No ha habido otro.

-¿Los de hoy?

-Todos son buenos.

-¿Cuántos hay?

-Que yo recuerde, somos seis.

-Capataz, ¿el paso más difícil?

-Para mí, los de Nuestro Padre Jesús del Buen Viaje y María Santísima de los Desamparados, y los del Baratillo.

martes, 5 de abril de 2011

Rafael Ariza en el recuerdo

Escrito por Esteban Romera Lunes 04 de Abril de 2011 06:58



El fallecimiento en el mes de octubre de Rafael Ariza Sánchez, maestro de capataces, ha dejado un recuerdo imborrable en el martillo de numerosos pasos. Será la de 2011, la primera Semana Santa sin su presencia.

Así, en San Julián, San Esteban, la Soledad de San Lorenzo y, sobre todo, en la O, la marcha de Rafael Ariza, «uno de los grandes de todos los tiempos», como lo definen en el mundo del costal, junto con la retirada hace dos años de su hermano José, tras cincuenta años al frente de numerosos pasos, dejan en el martillo a sus hijos. Y es que la legendaria saga de los Ariza queda garantizada por la herencia que ha dejado en esta «nueva» generación.

Rafael Ariza formó parte de una saga de capataces que llevan más de un siglo al frente de cuadrillas de costaleros y que han tenido el honor de comandar las cuadrillas de la Hermandad de La O durante más de setenta y cinco años de forma consecutiva, algo que no ha conseguido hasta la fecha ninguna saga en esta ciudad.

De esta forma, su hijo, Rafael Ariza Moreno, ayudado por sus hermanos Pedro y Ramón, y su primo Antonio (hijo de José), se han hecho cargo de las cofradías de la Hiniesta, San Esteban, La O y La Soledad de San Lorenzo, donde se vivirán momentos muy emotivos recordando la figura de Rafael Ariza.



sábado, 11 de diciembre de 2010

CINCO MEDALLAS DE BRONCE DE SEVILLA



ABC domingo 17 de mayo de 1964.


El jueves, noche, salieron del Ayuntamiento, escoltados por el aplauso de un público que así se sumaba al justo homenaje tributado por la corporación municipal, cinco nuevos medallas de bronce, a los que fui ayer a preguntar varias cosas.

DON RAFAEL ARIZA AGUIRRE

El taxista no daba con la calle Álvaro Peláez. Busca que te busca. Dimos tres vueltas al Tardón. Nada. Al final, subo hasta el piso cuarto del número dos de dicha calle. Huele a flores, a azahar, a casa limpia y fresca. Huele a gloria. Sale una guapa chica. Le sigue una señora. Luego, el hijo del capataz de pasos. Al minuto, el nieto. Finalmente, el anciano. Dormía la siesta. Hace ochenta y dos años nació en Triana. A los diecisiete años, ya era costalero. Durante más de sesenta ha sido capataz.
-Estoy muy impresionado. No esperaba la medalla.
-¿Por qué?
-Es el primer caso que se da. Imagínese mi orgullo.
-Sea sincero: ¿merecía la medalla?
-Sí.
-¿Razones?
-He trabajado toda mi vida por la Semana Santa sevillana.
-Abuelo: ¿a quién legará la condecoración?
-A toda la familia.
-¿Su familia que opina?
-Dicen que es una recompensa por mi constante labor.
-Capataz: ¿qué es la Semana Santa sevillana?
-Lo mejor del mundo.
-¿Su paso preferido?
-Hay tantos…
-Diga uno.
-El de Santa Cruz.
-Se pone la medalla, va a dar la primera llamada, ¿cómo lo hará?
-Con el máximo fervor.

domingo, 22 de agosto de 2010

Pepe Ariza


VÍCTOR GARCÍA RAYO. ABC. Lunes, 13-04-09
Vestido de negro, con hechuras de profeta, Pepe Ariza volvió la cara y caminó unos pasos cuando su hijo le dedicó la entrada en La Campana del paso del Nazareno de la calle Castilla. La emoción y la humildad no le dejaban estar cerca del martillo. Se hundía como la cabeza de su Dios de la cruz de carey. Ha dicho adiós en silencio, como lo hizo el Faraón, como lo hicieron los grandes. Saber irse es tan difícil que sólo lo clavan los genios. Es cuestión de corazón, elegancia natural y buena leche mamada.
El pelo de Pepe Ariza es plateado como el mejor sueño de Cayetano González, sus manos son de terciopelo, como los mantos que encajan el hilo de oro en los talleres de bordados sevillanos. Su voz es una corneta de la Banda del Sol, que limpia, fija y da esplendor a la tarde de puente morado y raso en el alma.
Se nos marchan cincuenta años de capataz, medio siglo de martillo y ronquera. Miles de ensayos, muchas vueltas, las levantás de seiscientos meses de trabajo y, sobre todo, la sencillez de un hombre capaz de emocionarse y apartarse de los objetivos cuando un hijo de su sangre le pide a la cuadrilla que se recuerden cincuenta años de amor y paciencia.
Ahora pienso en sus hijos, en su hermano Rafael, en todos sus sobrinos. Yo no estaba en el mundo cuando Pepe Ariza llamó a sus primeros martillos. Por eso siento este respeto, esta admiración por un hombre bueno. Lo acabo de ver en el video, vestido de negro con hechuras de profeta. Si pudiera, me metía en el palo ahora mismo para que llamara Pepe Ariza. Metería los riñones y, a su golpe de llamador, levantaría cincuenta años de vergüenza torera. Hoy no quiero relevo, quiero sacar y meter la cofradía del homenaje, del recuerdo de una persona que está sabiendo marcharse. Y es que tanto tiempo delante de ese Cristo que hunde la cabeza entre los hombros y viene entregado a la cruz desde Triana a Sevilla, debe marcar para siempre.
Llama cuando quieras, Pepe Ariza, que ya sueño que sigues mandando.