Mostrando entradas con la etiqueta Artículos de Opinión. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Artículos de Opinión. Mostrar todas las entradas

jueves, 16 de agosto de 2012

De alguna gente de abajo

RICARDO SUÁREZ

ABC de Sevilla. Martes, 23-02-10



Estamos en época de crisis y en el mundo de las cofradías ésta lleva años asentada, madurando y sin que nadie por el momento le ponga remedio. Es como si la gestión destructora del muchacho que mora en la Moncloa hubiese permeabilizado hasta lo más profundo de nuestras hermandades, pero no en el terreno económico sino en el del la desmesura, lo hortera, lo kitsch, e incluso, me atrevería a decir, que hasta en el de la irreverencia.

Ahora nos encontramos en un periodo de vulgarización de lo bello, y esa vulgarización se pone muy en evidencia cuando «levantamos el faldón».

¿De dónde vendrá esa moda que está convirtiendo a algunos costaleros en un icono de gimnasios o tribus urbanas? Sólo tenemos que darnos una vuelta por algunos de los ensayos para comprobarlo. Costales calados hasta la mitad del tabique nasal que hacen imposible la visión, teniendo el individuo que echar la cabeza tan hacia atrás para ver que podría producirle una lesión cervical más grave que si estuviese debajo del paso. Pantalones remangados hasta la rodilla como si estuviesen faenando arroz en el bajo Guadalquivir. Andares amenazadores (cuando salen del trabajo) al estilo hermanos Dalton en el oeste americano. Camisetas de tirantas con «agujeritos», de tallas pequeñas para resaltar, en el mejor de los casos, alguna que otra barriga cervecera. Costales multicolor, y una nueva jerga que nunca se ha escuchado de respiradero hacia abajo. Pero lo que me parece más significativo es el poder que tienen, o dicen tener, en el ámbito de la cuadrilla y la hermandad. Ellos se sienten semidioses por el trabajo que hacen. Son idolatrados por una cohorte de pelotas y aduladores y se permiten poner en jaque a alguna que otra junta de gobierno. Yo no estoy pidiendo una uniformidad generalizada pero tampoco un campeonato cutre de halterofilia, ni un exhibicionismo de baja estofa. ¡Cuánto ha cambiado la gente de abajo desde aquella primavera del 85 en la que me igualó «El Penitente»! En fin, estamos en crisis, ya lo sabemos, pero la de falta de valores, buenas maneras y educación es más dañina, si cabe, que la económica que estamos padeciendo.

jueves, 12 de julio de 2012

MARTILLOS DE VANIDAD


Mª Dolores Flores Esquivias.
Publicado en ArteSacro.

(…) hubo un tiempo en que los hermanos elegían a su Junta de Gobierno, la Junta al capataz y el capataz a sus costaleros y cada cual sabía perfectamente dónde empezaba y dónde terminaba su tarea; y aquello no era autoritarismo sino orden y sentido común. Pero ese equilibrio se invirtió en algunos casos y de aquellos polvos vinieron algunos lodos molestos. (Enrique Esquivias de la Cruz. Pregón Semana Santa Sevilla 2007).
Este trocito de pregón me ha servido para reflexionar y pensar en los acontecimientos que últimamente están ocurriendo alrededor de nuestra Semana Mayor. Hoy quedan pocos que “trabajen” en esto sin esperar nada a cambio. Existen muchas ansias de popularidad. Tal vez… demasiadas. Y por ese motivo se están perdiendo el orden de las cosas y el sentido común.


Es una pena ver como la sangre joven de antiguas sagas pisotean a los suyos sin acordarse del respeto a la familia que les enseñaron sus mayores. Y por el contrario, da gusto ver a familias comandando pasos en paz y armonía. (Así es normal que las cofradías cuenten con ellos, porque lo que hacen es dar ejemplo de cristiandad y hermandad). Hay quienes sólo piensan en tocar martillos, con miedo a que otros miembros de su familia les arrebaten el poder del que se creen dueños únicos. Estas personas tal vez no recuerden que las Hermandades no pertenecen a nadie, y los martillos menos. Estamos cansados de ver como Sevilla trata injustamente a capataces de renombre que no se merecen ciertas maneras (hace poco hemos visto dos claros ejemplos), pero Sevilla ESTÁ así: Llena de “personajes” capaces de pisotear a cualquiera por lo que ellos llaman “poder”.

¿Nadie es consciente que la Semana Santa dura sólo una semana de un año completo? Me parece que los que pisotean tiene una visión diferente que los pisoteados. Unos sonríen por el mundo porque están completos con sus trabajos y sus vidas, otros van mirando siempre por detrás suya con el miedo constante que les hagan lo mismo que les hacen ellos a los demás. Eso se llama conciencia.
Y algunos se preguntarán ¿Por qué pasa esto? Es sencillo: No a todos nos han enseñado lo que es el respeto. ¡Qué gran verdad la de aquellos mayores que hablan de la Semana santa que se fue! Aquella en la que (como dice el pregón referido al principio), los hermanos elegían a sus juntas de gobierno, las juntas a los capataces, los capataces a los costaleros y los costaleros hacían lo que les decían sus capataces. No existían polvos que trajeran malos lodos. Existían el amor por las cofradías y el respeto por sus titulares. No había nada más allá.

Tras estas palabras algunos dirán que soy una necia. Y es cierto. Necia por decir lo que muchos piensan y pocos se atreven a decir, pero no menos que aquellos que van por ahí con el pecho lleno de orgullo porque se creen que un martillo les dará poder y nombre. A veces es mejor no olvidar que un apellido no hace grande a una persona, son las personas las que engrandecen los apellidos con grandiosos y humildes gestos.
No sé lo que querrán dejar de herencia los demás para sus hijos. Yo tengo claro que un martillo sin humildad y con el alma vacía no me gustaría. Aunque al paso que vamos, no habrá ni siquiera martillos que heredar.