Fuente: YouTube.
Era alto,delgado,tieso a pesar de una incipiente chepa.Pelo blanco.Rostro agradable de campesino acomodado.Tenía un mirar fijo y penetrante,capaz de calcular de una mirada la anchura y la altura de una puerta.No había gritos en su garganta ni modales descompuestos en sus brazos o en su cuerpo.Sabía que sus hombres no iban a dudar ni un segundo ni un milímetro en obedecer y,por eso,no le ponía a sus voces de mando más énfasis que el apenas necesario para dejarse oír
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martes, 11 de diciembre de 2012
PRIMER GOLPE
PRIMER GOLPE
José Cretario ABC, Domingo 8-10-2006
Hay fotos que son como instantes congelados en el tiempo. Aunque aquello que captó la cámara ocurriera hace mucho, ese retrato que ha conseguido sobrepasar la barrera del papel, esa imagen, sigue ocurriendo, está pasando, nunca dejará de existir. Guardamos en la memoria una foto de José Ariza Mancera sacando un paso que no se ve. El encuadre enmarca fundamentalmente el rostro del capataz, corbata floja, cuellos desabrochados, adornado de una mueca de tremendo sufrimiento en el trance de la salida de San Esteban en el año 67. Junto a él, Ariza el Viejo, picos de la camisa levantados, midiendo con la mirada la geometría de lo imposible. Esa foto, con distintos rostros aunque con los mismos apellidos va a volver a repetirse si Dios quiere el próximo Martes Santo porque los Ariza han sido llamados de nuevo para sacar San Esteban.
Es importante lo que le está pasando a esta familia de capataces que hace tiempo llegó al paraíso de los mitos. Desde que hace años dejaron de sacar al Gran Poder parecía que el infortunio se había instalado en la trayectoria. De haber tenido trabajo todos los días de la semana, con su cuadrilla de profesionales , su quehacer ahora se limitaba a sacar los pasos de su cofradía, La O, y de la Soledad de San Lorenzo. Pero este año parece que los hados se han confabulado para que las cosas vuelvan a ser como antes. En nada de tiempo dos hermandades, La Hiniesta y esta semana San Esteban, le han encargado la dirección de sus cuadrillas. Lo de la Hiniesta ya lo contamos y lo de San esteban ha sido simplemente que de un tiempo a esta parte no se ha estado satisfecho con el estilo de andar de unos pasos que sin ir mal, en ocasiones traspasaban la línea de lo permisible y a veces la de lo decoroso.
José Cretario ABC, Domingo 8-10-2006
Hay fotos que son como instantes congelados en el tiempo. Aunque aquello que captó la cámara ocurriera hace mucho, ese retrato que ha conseguido sobrepasar la barrera del papel, esa imagen, sigue ocurriendo, está pasando, nunca dejará de existir. Guardamos en la memoria una foto de José Ariza Mancera sacando un paso que no se ve. El encuadre enmarca fundamentalmente el rostro del capataz, corbata floja, cuellos desabrochados, adornado de una mueca de tremendo sufrimiento en el trance de la salida de San Esteban en el año 67. Junto a él, Ariza el Viejo, picos de la camisa levantados, midiendo con la mirada la geometría de lo imposible. Esa foto, con distintos rostros aunque con los mismos apellidos va a volver a repetirse si Dios quiere el próximo Martes Santo porque los Ariza han sido llamados de nuevo para sacar San Esteban.
Creen en la Puerta de Carmona que con los Ariza, la disciplina , virtud fundamental para que una cuadrilla de costaleros marche de manera adecuada, pueda recuperarse. La saga por tanto está renaciendo. Dicen que hay más gente llamándoles pero esto de ir de nuevo a la puerta ojival tiene no sólo prosa sino también verso. Porque mientras haya existido esa foto, los Ariza, en realidad, nunca han dejado de sacar la cofradía de San Esteban.
viernes, 3 de agosto de 2012
ARIZA, DECANO Y CAPATAZ REAL
CUARESMA HISPALENSE (Abc 3-3-1963)
El padre Cué escribió un día: “Sevilla ha creado un rito y una liturgia suya en la salida y entrada de sus pasos; y de esta liturgia es el capataz el maestro de ceremonias.”
Capataz, almirante de los “pasos”; guía y timonel de los “pasos”. Almirante sin entorchados, está aquí, en su casa trianera, don Rafael Ariza Aguirre, ochenta y un años de edad. Con él, José Ariza Mancera, cincuenta y tres años, hijo; Rafael Ariza Sánchez, veinticinco años, nieto; José Ariza Sánchez, dieciocho años, nieto. Todos sevillanos: Todos, trianeros. Todos capataces.
Pero sólo figura el anciano, Su hijo y nietos son sus suplentes “aficionados”. Que diría el buen vejete, al que el pese de los años encorvó la espalda, pero le acentuó la sonrisa, la ilusión, el amor a su cargo, el cariño inmenso –que es altar constante de fe- a sus Cristos y a sus Virgenes.
-Todos los días de la Semana Mayor sacamos “pasos”. Me lo dice con orgullo, con santo orgullo.
-Don Rafael: ¿Para ser buen capataz?
-Hay que tener buena sangre y buenos discípulos.
-Sangre le sobra a usted, pero, ¿y buenos alumnos?.
-Aquí están los míos. Con nueve años mandó mi nieto el “paso” de la O.
- ¿Y usted?
-Yo comencé de costalero en La Estrella. Canela era mi capataz. Tenía yo dieciocho años. Ya han pasado sesenta y tres.
-¿Es usted decano de los capataces?
-Lo soy. Y, además, capataz real.
-¿Motivo?
-Su majestad el Rey Don Alfonso XIII presidió en 1930 el “paso” de la Victoria de las Cigarreras. Yo llevaba el paso. Recuerdo que el Rey me preguntó que distancia podían andar los costaleros, cargados.
-¿Qué le respondió?
-Que la que él quisiera: 50, 60, hasta cien metros.
-¿El mejor capataz de todos los tiempos?
-Rafael Franco Luque. No ha habido otro.
-¿Los de hoy?
-Todos son buenos.
-¿Cuántos hay?
-Que yo recuerde, somos seis.
-Capataz, ¿el paso más difícil?
-Para mí, los de Nuestro Padre Jesús del Buen Viaje y María Santísima de los Desamparados, y los del Baratillo.
sábado, 11 de diciembre de 2010
CINCO MEDALLAS DE BRONCE DE SEVILLA
ABC domingo 17 de mayo de 1964.
El jueves, noche, salieron del Ayuntamiento, escoltados por el aplauso de un público que así se sumaba al justo homenaje tributado por la corporación municipal, cinco nuevos medallas de bronce, a los que fui ayer a preguntar varias cosas.
DON RAFAEL ARIZA AGUIRRE
El taxista no daba con la calle Álvaro Peláez. Busca que te busca. Dimos tres vueltas al Tardón. Nada. Al final, subo hasta el piso cuarto del número dos de dicha calle. Huele a flores, a azahar, a casa limpia y fresca. Huele a gloria. Sale una guapa chica. Le sigue una señora. Luego, el hijo del capataz de pasos. Al minuto, el nieto. Finalmente, el anciano. Dormía la siesta. Hace ochenta y dos años nació en Triana. A los diecisiete años, ya era costalero. Durante más de sesenta ha sido capataz.
-Estoy muy impresionado. No esperaba la medalla.
-¿Por qué?
-Es el primer caso que se da. Imagínese mi orgullo.
-Sea sincero: ¿merecía la medalla?
-Sí.
-¿Razones?
-He trabajado toda mi vida por la Semana Santa sevillana.
-Abuelo: ¿a quién legará la condecoración?
-A toda la familia.
-¿Su familia que opina?
-Dicen que es una recompensa por mi constante labor.
-Capataz: ¿qué es la Semana Santa sevillana?
-Lo mejor del mundo.
-¿Su paso preferido?
-Hay tantos…
-Diga uno.
-El de Santa Cruz.
-Se pone la medalla, va a dar la primera llamada, ¿cómo lo hará?
-Con el máximo fervor.
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